El resto apesta, menos uno.

Posted on junio 24, 2011

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Desde hace un tiempo se le ha ido otorgando cada vez más predilección y tribuna a personas poco amables y bondadosas, ya sea en canales personales e impersonales. ¿Por qué esto? creo que se ha ido dilucidando la esencia del hombre en cuanto a integridad y valores; ser piadoso aburre, denota fragilidad y nos recuerda a gente cuya única misión en el mundo es sembrar buena onda y, reconozcámoslo, la lesera aburre y lo único que dan ganas de hacer con eso es vomitar o virar.
Ya no es tema llegar a una reunión social hablando de los voluntariados que has hecho o de el medio favor que le hiciste a fulano de tal. De hecho cae mal (que no se malentienda, no vengo a decir que sea bueno, bonito o malo. Si no, el medio, código y forma por el cual nos enteramos es el errado según yo). Lo único que esto nos hace inferir es la tendencia que el hablante posee para tirarse flores, y personalmente da pena escuchar o leer a alguien hablando en primera persona sobre cuán la raja es. Esa weá lo único que denota es soberbia y nos advierte de la posible cagada que debe haber en su vida por tanto adorno que utiliza para cubrirla.

Hasta incluso podríamos decir que alguien racista, feo y homofóbico es más honorable que un líder de algún movimiento social (Aprovechando la contingencia del temita) si sus causas son bien justificadas y hay consecuencia con sus dichos.
Generalmente es así. Las personas que cargan ideas mal vistas, curiosamente son las más fieles con sus actos en relación a lo que profesan. Posiblemente porque es más fácil descansar odiando que trabajar para demostrar que la utopía es posible. Pero nadie lo reconoce porque justamente son visiones inmorales que no deben ser compartidas haciendo que la sociedad censure aquellas.

Es como ocurre en películas de gángsters bacanes que, por muy horribles sean sus actos para lograr sus cometidos, uno termina admirándolos y queriendo ser así de cul.
Puede que esa sea una explicación razonable al por qué la gente maricona es la más interesante, y a esa impotencia que da cuando lo único que queda por hacer es perdonar, ya que aciertan y si nos fijamos bien, ésas son las personas que más de menos se echan (excluyendo, porsupoto, a l0s lazos afectivos naturales).
Tengo que ir a darle comida a las perras, chao.

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