Tan caros los limones oiga.

Posted on abril 11, 2011

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Hoy tuve prueba de literatura y no había estudiado nada, ya me estoy cayendo mal de tanto tiempo desechado haciendo weás por internet sin trascendencia (hola, me doy cuenta de algo y sigo haciéndolo) llegué a la universidad atrasada por media hora a la primera clase que era de inglés, y como ya cacho a la vieja ni si quiera me dí el estímulo de denigrarme dignarme a tocar la puerta porque como yo sueño premoniciones, ya había visto a la señora haciendo el gesto de degollación con cara de satisfacción de la puta. Tonce me dediqué toda esa media hora restante de la clase a tratar de convencer a mis compañeros, que también se quedaron afuera, pa que le dijéramos a la profe de literatura  que no nos hiciera la prueba, que era la semana de la carrera y ná que ver  nos anduviera haciendo pruea’. La weá es que yapoh, teníamos los meos argumentos a nuestro favor para que no nos hiciera la weá ( nadie se había leído la mierda) y al momento de los quiúo nadie dijo ná y se nos fue a la mierda el discurso que teníamos preparado, bueno habrá que ponerle’; la cuestión es que la prueba estaba tirá (toco madera); me tocó hablar del clasicismo (que la weá de Platón y el culiao’ de Homero con su cagá de iliada que me voy a tener que leer en inglés por la chucha) y esto del renacimiento (las tortugas ninja, fuckyeah) También me preguntaron del barroco que era lo que me había tocado presentar así que estamos liztaylorr.i.p.

La cuestión de la semana de la carrera pone como norma el suspender todas las clases de la semana a las 11:00 así que quedé libreta y nos fuimos por unas chelas con su del bueno y ahí cagué porque después venía en el el metro devuelta de la u y me quedé dormida y desperté en limache, fail ustedes dirán pero esta tarde pude ver cosas que nunca nadie había notado en los paisajes de lo cotidiano, como vacas y plantaciones con dibujos bacanes, siempre me quedo  pegá viendo cómo las líneas que se forman con el arado van pasando con rapidez frente a nuestros ojos.
Otra cosa que pensé en el camino de vuelta, ya cuando estaba más despierta (por culpa de la señora que limpia el tren cuando llega a la última estación que me despertó) era en que los gordos somos los normales del siglo XXI, porque si nos fijamos bien la gente flaca sufre, onda pa ser flaco tenís que hacer esfuerzo, no es algo natural. Si cacha poh, hasta les pagan a los que se cultiva físicamente. Claro, porque es raro, es como cuando les pagan a los enanos de cuatro piernas en los circos, les pagan por raros. Después llegué a la casa, chao.

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